CAMINAR SOBRE EL AGUA
Fui llamado a caminar sobre el agua pero me estoy hundiendo. Hace ya mucho tiempo que me olvidé de la posibilidad casi milagrosa de que mi alma podía sonreír. Caminar sobre el agua ha durado unos penosos segundos y por los miedosos ojos que querían contemplar, inseguros la aventura de mis pies me encontré en el fracaso disimulable pero fatal. Me escondí tras el recoveco de un ocaso, y ya sin alternativas caí en el montón. Uno más de entre el país del nunca jamás, el nunca jamás arriesgarse a cambiar, a creer, a soñar...
Bajo este clima avasallante de todos los días, recordé estas palabras “He aquí yo soy Jehová Dios de toda carne, ¿Habrá algo que sea difícil para mí?” Sencillas palabras que actuaron como un documento inquebrantable en el que me aseguraba que más allá de toda dificultad, por más lejos que yo me encuentre de él, por más agonizantes que estén mis sueños, por más despreciado que sea...JESÚS ME RESCATARÁ.
Tenemos que recordar todos los días que somos orgánicamente uno con Jesús, Dios nos hizo a su semejanza, tenemos todas las facultades que él tiene. La mente es la facultad de la inteligencia. No sólo tenemos la vida de Cristo como modelo a seguir, sino también su mente. Es necesario que él sature nuestra mente para extender los límites de nuestra humanidad, y creer que él nos llamó para dejar de tenerle miedo a las tormentas. Vos podes caminar sobre las aguas y dejar de lado la mediocridad del no puedo.
Te recomiendo leer Jeremías 33:26







1 comentarios:
chucho no escribe más?
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